Amar en la distancia.

Hoy como todas las noches me he encontrado entre tus brazos.

Hoy como todas las noches he acariciado tu rostro, he besado tus labios.

Hoy como todas las noches me has dado el calor de tu sonrisa y tus gemidos.

Hoy, hoy has sido mía.

Me encanta tenerte cerca, me encanta besarte, abrazarte, hacerte reír, y en especial verte sonreír. Quizás no te lo haya dicho porque la oportunidad no se ha dado aún, pero es tu sonrisa la que cada día me da la fuerza para levantarme, me das la fuerza y la esperanza, es tu sonrisa la que me hace saber que el mundo es un mejor lugar si tú estás en él.

Amo la esperanza de llegar a casa y tomarte de la mano, encontrarte siempre en el mismo rincón del sofá, en el mismo lado de mi cama, encontrarte en todos lados y sentir que me abrazas cuando más lo necesito. Amo tu compañía, amo tus olores, amo tus saludos y tus despedidas.

¿Duele este amor? No, no lo siento así. El dolor no es amarte, el dolor está en saber que es la misma esperanza la que me llena de fuerzas para luego quemarme por las noches, porque en ese rincón del sofá, en ese mismo lado de mi cama y en todos lados sólo está tu recuerdo y tu sombra, está la utopía de tenerte cerca aunque estemos separados, vivo día y noche amándote aunque jamás te haya amado, aunque jamás nos hayamos encontrado cuerpo a cuerpo. Aunque jamás haya besado tus labios sé que eres el mejor beso que he besado, en mis sueños eres tu mi compañía, en mis sueños eres tú la mujer que ahuyenta mi melancolía. En mis sueños somos perfectos, y por ti vivo en paralelo dos distintas realidades. Vivo en una realidad amándote y sintiéndote, vivo en una realidad en la que mis abrazos inesperados te encuentran en la cocina y te sacan una sonrisa, vivo en una realidad en la que podemos pasar horas sentados en el sofá o en un banco del parque mientras hablamos de la vida que nos rodea y la vida que queremos dejar a nuestros hijos.

Pero al abrir los ojos vivo una segunda realidad, esta realidad en la que nuestros hijos no llegarán, en la que mis abrazos tendrán que conformarse con encontrar un vacío en la cocina y sólo ver mi reflejo en alguna hojalata o la puerta del refrigerador. Vivo una segunda realidad en la que sólo puedo saber que estás lejos, y aun así, en la distancia y sin que lo sepas, vivo pidiendo y rezando porque tú estés bien; porque seas feliz. Porque en esta segunda realidad, quizás la vida te premie encontrando el amor en alguien más, y vivirás alegre, y vivirás experiencias y tendrás una familia tan hermosa como sólo tu podrías hacerla. Y en esta segunda realidad yo estaré feliz por ti; sólo te pido que en las noches me regales tu compañía, sólo te pido que en las noches me encuentres en la cocina y me recibas con una sonrisa que me ayude a vivir mi fantasía, ámame por las noches, ámame en mis sueños como yo te amo en la distancia. No te pido más, no puedo pedirte más.

No sé si me leerás algún día, pero ahora mismo debo irme. Voy corriendo a encontrarme contigo, hoy, como ayer, voy a amarte nuevamente desde mi soledad.

lonely-or-serene

 


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