De la realidad y cómo la percibimos…

 

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Siempre me ha dado curiosidad el hecho de cómo las personas solemos interpretar de forma diferente una misma cosa, o de cómo percibimos de manera muy distinta una misma situación.

Cada uno de nosotros vive una realidad que viene determinada por diferentes aspectos del propio día a día, y son muchos los factores que influyen en nuestra interpretación de ese día a día y de nuestro entorno. Podría decirse que cada una de las cosas que percibimos a través de nuestros sentidos contribuye a armar ese pequeño rompecabezas mental que luego definimos como “realidad”

Como concepto, la realidad (del latín realitas y éste de res, «cosa») no es más que un término que define “lo real” Es decir, todo aquello que sucede fuera de nosotros mismos y que de alguna manera podemos apreciar e interpretar.

Si este concepto es cierto, quiere decir que “allí afuera” las cosas suceden de una manera específica y determinada. Pero entonces, ¿Cómo es que lo que yo percibo como bueno, otra persona puede percibirlo como algo malo, o cómo es que alguien puede apreciar una situación mientras otra persona la aborrece y no se siente cómoda?

En ese caso, la explicación es tan rudimentaria como lógica. Sucede, que los seres humanos funcionamos como funcionamos gracias a la buena (y a veces no tan buena) labor de nuestro cerebro. Y nuestro cerebro, está allí para condensar e interpretar todas las señales que llegan desde el exterior, a través de nuestros sentidos. Es decir, que nosotros conceptualizamos un fenómeno, y construimos un marco de pensamiento a partir de los datos que recibimos del entorno que nos rodea (verán en este texto la palabra “entorno” repetida muchas veces)

Más allá del funcionamiento biológico del cerebro, existe el funcionamiento de nuestra mente, que por cierto es un concepto abstracto en sí misma. Nuestra mente es el resultado de la interacción de varias partes del cerebro, y todos estos procesos nos permiten generar pensamientos, percibir e interpretar información y por supuesto, producir nuevos conocimientos a través del razonamiento lógico.

Cada uno de nosotros tiene un cerebro diferente, y por lo tanto, una mente y una personalidad distinta. Hasta acá todo bien, pero mi curiosidad se produce al pensar “si la realidad es una sola, aunque tengamos cerebros que funcionen de forma distinta, nuestra percepción debería ser la misma. Es decir, una pelota es redonda y absolutamente todos al observarla (o al tocarla) percibiremos su forma redonda. ¿Por qué no sucede lo mismo con el concepto de realidad?”

Estando un día en la universidad, un profesor nos comentaba lo siguiente:

“SI LA REALIDAD ES UNA LÍNEA RECTA, LOS SERES HUMANOS SÓLO PERCIBIREMOS ALGUNOS PUNTOS DE LOS QUE CONFORMAN ESA LÍNEA RECTA, UNOS PERCIBIRÁN UN PUNTO ESPECÍFICO, Y OTROS PERCIBIRÁN UNO O VARIOS PUNTOS DIFERENTES”

Tenía razón al realizar esa analogía, pero al preguntarle por qué se producía esa diferencia entre una persona y otra, no supo responder con claridad.

Mi opinión, es que existe una única y verdadera realidad, y que nuestra percepción de la misma difiere no sólo por los factores externos que percibimos desde nuestros sentidos; sino que también influyen los factores internos y psicológicos que se encuentran en nuestro estado mental. La cuestión está, en que percibir la realidad de forma diferente puede tener graves consecuencias en el desarrollo de nuestra humanidad.

Las personas tenemos una enorme carencia de objetividad, y es justamente por esa razón que muchas de las cosas negativas del mundo tienen lugar. Por ejemplo, un acto terrorista puede ser visto (dependiento del espectador) como algo sagrado o como algo detestable.

Lo anterior es sólo un ejemplo un tanto dramático, es cierto, pero considero muy importante que los seres humanos pongamos en práctica lo que la filosofa de origen ruso Ayn Rand describió como “Objetivismo” y en su definición, ella establece que existe una realidad independiente de la mente humana. Si todas las personas hiciéramos un pequeño esfuerzo en describir objetivamente todo lo que nos rodea, no habría lugar para malas interpretaciones de los hechos que nos rodean a diario.

Quizás, si hiciéramos eso, muchas de las peleas y disputas producidas por malos entendidos no existieran, incluso (y siendo optimista) podríamos evitar guerras que existen sólo porque unos pocos piensan que una cosa está bien y otros piensan que está mal.

Todo esto suena un poco trillado, pero si las personas fuéramos más objetivas, quizás, este planeta en el que giramos a diario podría ser un mejor lugar…

Después de todo, me despido con esta frase frase del poeta español Ramon de Campoamor, la cual describe muy bien lo que nos sucede como individuos al percibir la realidad:

“En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”


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